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Sicilia: esencia de lo mediterráneo.

Sicilia es la máxima isla del mar mediterráneo con alrededor de 25.000 Km2, algo mayor que la provincia de Tucumán y menor que Misiones. En su parte oriental se encuentra el volcán activo más alto de Europa y numerosas islas mitológicas emergen del azul mar que la rodea: un mar rico en atunes y chernias, sardinas, bonitos y caballas, calamares (tódari) y pulpos, langostas y 'aricciole' (pez limón), y más y más variedades.

La flora es realmente característica: alcaparras besando la espuma del mar, ginestas cubriendo los costado del Etna, áloes, higos de tuna, astrágalos, algarrobos, castaños, cítricos, olivos, y vid para los robustos vinos sicilianos.

Según investigaciones recientes se está considerando a la isla como una conexión geológica con África del norte con testimonios  que hacen remontar la presencia del hombre a tres millones de años atrás. Podríamos hablar, quién sabe, del 'homo sicilianensis'.

Dejando las conclusiones a los que entienden, la historia de Sicilia, como afirma un historiador, es la historia de multiformes civilizaciones y que es la historia de una isla que es la historia de un mundo: el mundo mediterráneo.

Sicilia tomó su nombre de  los Sículos y Sicanios pueblos organizados que tenían contactos con la cuenca mediterránea penetrando desde la península y por el estrecho que la separa por el año 1270 a.C.. Siguieron los fenicios, pueblos de las costas de Asia Menor entre Siria y Palestina, actual Líbano, con sus bases comerciales primero y sus colonias después y que dan el comienzo a la verdadera historia siciliana. En el 756 a.C. llegan desde el estrecho los griegos y la isla adquiere una nuevo impulso como punto de interesante comercio y desarrollo de civilidad. Se funda Naxos a los pies de Taormina en el 734 y más tarde Siracusa en el 733 y Catania en el 729 por griegos de la península calcídica. En el 688 Gela, en el 580 Agrigento. Los fenicios sobre las costas noroeste fundaban Palermo, Erice, Solunto y Mozia. Anteriormente habían fundado Cartago que muchos conflictos traerá a griegos de Sicilia y romanos más tarde.

Del 480 a.C. fecha en que las ciudades de Siracusa y Agrigento unidas vencen a los cartaginenses en Imera, se llega al 278 a.C. cuando Pirro, rey del Epiro, llamado por los siracusanos, huérfanos del tirano de turno Agátocle, pone pie en Sicilia desde las costa norte de África para terminar con  los cartaginenses que al final logran vencerlo.

En el 282 a.C. el tirano Gerone de Siracusa firma la la paz con los romanos llamados por los mamertinos, pueblo ubicados cerca de Messina y enemigos obstinados de los siracusanos. Desde ahora los griego-sículos empiezan un periodo de prosperidad y desarrollo que influirá en las posteriores  generaciones. La presencia romana se extiende hasta transformarse en ocupación (la estrategia de los imperios) por la conveniencia de combatir al enemigo lejos de las puertas de Roma y es así que en el 262 a.C en Milazzo lo vencen en el mare y poco más tarde cerca de la isla d Marettimo destruyen su flota. En el 212 toman Siracusa y en el 210 Agrigento. La ocupación es consolidada y la posesión es definitiva en el 36 a.C siendo emperador Octaviano.

Es un largo periodo bajo el imperio romano, donde Sicilia representó el granero más próximo para abastecer al 'populus romanus' y  proveer a las legiones de lo necesario durante las largas campañas de conquista: era el trigo, los cereales, el vino, el aceite de oliva, las frutas secas, el pescado del estrecho, y quién sabe cuantas otras cositas.

La decadencia de Roma hace lugar a la invasión de los bárbaros que desembarcan en Sicilia en el 486 d.C.  con Genserico rey de los Vándalos, originario de lo que hoy llamamos Alemania y Polonia, que a los diez años cede la isla a Odoacres rey de los Sciri, pueblo germánico unido a los Hunos de Atila. Sigue otro largo periodo condicionado a las costumbres y la cultura de los sobrevenidos  godos, pueblo originario de la actual suecia y asentándose en el bajo Danubio y Mar Negro; y los bizantinos, con estos últimos, afirmándose el poder del imperio romano de oriente.

Y finalmente, por la circunstancia de la historia, en el 827, los musulmanes que se habían asentado en la costa norte de África, desembarcan en Sicilia, lugar de otros desembarques en la edad moderna, llamados por un opulento comandante siciliano de nombre Eutimio o Eufemio rebeládose al poder bizantino del emperador Miguel II el tartamudo.

Así que el 16 de junio del 827, una expedición al mando de Ased Ibn Forat, septuagenario de confianza del emir Kairuán, con diez mil hombres y setecientos caballos y con una flota de cien naves que los transportaban,  desembarcó en Mazara del Vallo completando la conquista de todo el territorio en el 903. Excepcional periodo de estímulos artísticos , cultural y tecnológico se vive hasta el 1063 cuando los musulmanes son derrotados en la batalla de Cerami  por el normando Ruggero I de Altavilla. Non obstante su cultura no desaparece, al contrario, se incorpora a los de los vencedores que terminan la conquista en el 1130 con Ruggero II como primer rey de Sicilia. Éste muere en el 1154.

Su fama y buen gobierno fue desplazado solamente con Federico II de Suevia, hecho emperador en el 1208 también de los países germánicos e italianos en el 1220. Fue un hombre genial, lleno de intuiciones, el monarca del pasado que más que otros ha dado lustre a la región meridional de Italia, que ha prodigado energía e inteligencia para unificar la Península desde el punto de vista legislativo, administrativo, político y sobretodo bajo el aspecto cultural, lingüístico y literario

Palermo fue una capital de alto prestigio, centro de actividades artísticas y científicas que iluminarán por mucho tiempo la conciencia de los pueblos europeos.

Federico II fue rival del papado, gran desgracia ésta porque las protecciones de las cuales se servía serán de origen francesas y españolas y Sicilia representó mercadería de recompensa o intercambio en todo esto.

En el 1268 llega Carlos de Anjou llamado por Urbano IV, con un aguerrido ejercito derrotando a Conradino de Suevia y tomando toda la isla y ejerciendo un poder vejatorio. Los sicilianos se rebelaron contra los anjouinos dando origen la revuelta de 'las vísperas sicilianas', en Palermo el 30 de marzo de 1282, hecho que se extiende sangrientamente a toda Sicilia reclamando un estado feudal y gestando ya un espíritu independentista con una autonomía con bases republicanas y federación de libres comunes..

Palermo con el fin de no sucumbir llama a Pedro de Aragón. Entre anjouines  aragoneses empieza una larga guerra concluida en el 1302 con la paz de Caltabellotta. Los franceses se van, los aragoneses se quedan... Entre luchas intestinas feroces, rebeliones populares, la presencia de los españoles es para varios siglos.

En el 1410 Fernando de Castilla es ungido rey de Aragón y de Sicilia. Con omnipotentes virreyes el dominio se prolongó hasta el Tratado de Utrecht  por el cual Vittorio Amedeo el 24 de diciembre de 1713 toma el titulo de rey de Sicilia. Por el tratado, la Casa de Saboya ve devueltas Saboya y Niza ocupadas por Francia, y recibe Sicilia, cedida por España. Con la posesión de Sicilia recibe el título de rey que, con diversas denominaciones, tendría en adelante la casa de Saboya, primero reyes de Sicilia, luego reyes de Cerdeña y finalmente reyes de Italia.

 

 

Por muy poco tiempo, pues en el 1722 la isla pasa a los austriacos con Carlos VI emperador. Entonces Carlos de Borbón, hijo de Felipe V de España, es nombrado Rey de la Dos Sicilias. Y llegamos a la ocupación napoleónica, motivo de la huida desde Nápoles de Ferdinando de Borbón en 1798 y 1806 (por eso el pueblo lo llamada el 'rey cagón). En este periodo Sicilia se había transformado en base de operaciones de Inglaterra y Palermo una base naval. Caída la estrella de Napoleón, la isla en el 1816 viene unida a Nápoles creando el Reino de las Dos Sicilias.

 

Y llegamos al 1848,  fecha de la insurrección popular en Palermo desde donde se inicia la idea de una nación italiana independiente. Es la victoria de La Masa, con una constitución, un gobierno provisorio y un nuevo parlamento presidido por Ruggero Settimo.  Pero las tropas borbónicas volvieron en masa retomando el control y firmando un armisticio el mismo año. Sicilia es nuevamente borbónica. Y finalmente 1860: revolución guiada por Francesco Riso en el convento de la Gancia, el desembarco de los 'Mille' de Giuseppe Garibaldi en Marsala el 11 de mayo. Con la epopeya de 'picciotti' se abre la fase más apasionada del 'Risorgimento'. La unión de Italia será sancionada con el plebiscito de 21 de octubre del mismo año. De hecho Sicilia siguió poco considerada por los gobiernos 'centrales' italianos. Los invito a leer un extracto del libro de Vincenzo Consolo, 'El pasmo de Palermo'...

Pasqualino Marchese: Compilación.

 

Palermo: hija del mediterráneo por Vincenzo Consolo

Dans le ventre de Palerme por Nino Aiello

 

 

 

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Última modificación: 29 de agosto de 2017