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L a p
a e l l a
La inserción de “La
paella” en la página de “Mar del Plata” responde a su representación: un plato
que armoniza toda la riqueza que Dios ha procurado a esta minúscula parte de la
tierra. En pocos kilómetros cuadrados se concentran los más diversos bienes del
mar y de la campiña. La paella funde el sabor y el color de todos de los
ingredientes que intervienen, de cualquiera estación. Los vibrantes tonos y los
fuertes aromas del verano; los verdes en toda su gama de la primavera avanzada y
con sabores delicados; las sulfurosas y saludables coles del otoño o invierno
acompañando las mejores facturas de cerdo, siempre y cuando estén hechas en
fábricas honradas, y las hay.

Antes de hablar de la paella, en este caso de la paella que se acostumbra
realizar en Argentina y precisamente en Mar del Plata y cuyo motivo de esta
prerrogativa estaba yo explicando, me parece oportuna una introducción al noble
ingrediente que la compone principalmente: el arroz.
Este preciado y diminuto cereal se ha cultivado en China
desde tiempos inmemoriales como sustento básico de la alimentación asiática. Fue
introducido por los ‘gastrónomos’ de Alejandro Magno durante la conquista del
Imperio Persa. Súbitamente se convirtió en la base de las provisiones de
alimentos del mismo ejército por ser de fácil almacenamiento y transporte. A los
griegos y a los romanos el cultivo no le interesó mucho, así que lo empleaban
más como regulador de los grandes ágapes que solían organizar…en fin nada ha
cambiado, también hoy una sopita de arroz es el remedio a los excesos de un
suculento asado.
Más tarde los árabes se
adueñaron del cultivo y del verdadero empleo en deliciosos platos. En su
expansión hacia el occidente lo llevaron a las costas norte de África, a Sicilia
y finalmente a España. Papita para el loro… ni lerdos, ni perezosos los ibéricos
empezaron a cultivarlo con excelentes resultados y lo aplicaron a una naciente y
colorida gastronomía, no faltándoles complementos de las huertas y más adelante
carnes y cosechas del mar.
Este proceso duró algunos
siglos para que finalmente el arroz se difundiera como alimento diario y
popular, desde el siglo XVI posiblemente. En Italia el arroz toma otro camino:
la economía del norte lo enriquece con manteca, cebolla, luego trufas, azafrán y
queso, dictando las normas de buen “risotto”. Y en mi originaria isla
mediterránea, el arroz da lugar al primer ‘fast food’ de la historia: “la arancina”, una bola de arroz que cabe en una mano, rellena de un ragú de carne
molida y arvejas frescas, una verdadera delicia para todas las horas, cenas o
festejos, sin incurrir en la despreciable comida chatarra.
Volviendo a la paella
tengo que dejar en claro el significado o el lenguaje con se designa el
contenido, el utensilio en el cual se cocina y el hombre que la realiza. Y como
tengo a mano siempre el diccionario de la Academia para uniformar los distintos
conceptos de los cuatro idiomas que prevalecen en España, enunciaré lo que dice…
Paella (Del
valenciano paella). Plato de arroz seco, con carne, pescado, mariscos,
legumbres, etc., que se usa mucho en la región valenciana. /Sartén en que se
hace, paellera.
Paellera: recipiente de hierro a modo de sartén, de poco fondo
y con dos o más asas que sirve para hacer la paella.
De estas definiciones deducimos, primero, que la paella es lo que se cocina a
base de arroz en la paella como artefacto o paellera ,y paellero, del cual no
encontré la definición, es el que hace la paella, presumo. De todo eso nace una
paradoja matemática: si paella (plato de arroz) es igual a paella (sartén) y
esta es igual a paellera, ¿por qué esta no es igual a paella (como plato de
arroz)? Es decir si A=B=C, A=C, pero no en este caso. ¿Cosa de gallegos? ¿O de
tanos?
Perdón.
La paella empezó a hacerse tradicionalmente en espacios abiertos, alimentada con
un fuego de leña especial que se vigilaba continuamente avivándolo o
reduciéndolo según lo pedía el ‘paellero’ conforme a la cocción de los
ingredientes que estaba controlando. Era gente muy avezada en ese quehacer. Hoy
con la comodidad del gas envasado o natural, se tienen a disposición artefactos,
fijos o móviles, con mecheros concéntricos e individuales para regular
perfectamente el calor suministrado al fondo de la paella. Así que puede
prepararse una paella en el mismo espacio de festejo con todo lo que significa
en curiosidad o atracción, y si no, directamente en una cocina cuando
familiarmente se trata.

La
paella en Mar del Plata
Mar del Plata es una
ciudad a la orilla extrema oriental, del suelo argentino, mirando la inmensidad
atlántica. Detrás de ella un cordón de fértiles huertas proveen todos los días
del año preciados vegetales. Y también la crianza de todo tipo de animales:
vacas, pollos, conejos, cerdos. La tierra y la mar se unen. Nada más oportuno
para una sabrosa, colorida y exitosa paella.
En una de mi última asistencia para disfrutar del ritual y la ingesta, por
supuesto, de este exquisito plato, he concurrido al Centro Republicano Español…
Fue fundado el 11 de febrero de 1929, en un tiempo en que el socialismo en
Argentina se proclamaba como una promisoria alternativa de administrar el Estado
y con los muchos inmigrados provenientes de España, se había conformado un
ideal único, inspirado en la primera Republica, en un retorno definitivo de ésa,
como una forma pluralista de gobierno en la península ibérica. Ha pasado
mucho tiempo, y no se ha concretado aquel anhelo, si bien, hoy El Reino de
España es tan democrático y republicano como las mejores republicas. La mayoría
de las reuniones se festejaban en un modo peninsular, con una paella. Y tenía de
todo: el mejor pescado, los mejores mariscos, las mejores carnes, los mejores
vegetales y un excelente arroz producido en Argentina. Y muy barato todo. Estos
inmigrados volvieron un día a visitar sus tierras natías, hablando de las
paellas de la tierra magnánima que los hospedaba. No quiero hacer de eso una
polémica...de cualquier modo la paella salió ganando.
Describiré ahora la
clásica paella que se realiza en Mar del Plata, casi uniformada en la manera de
hacerla y con los ingredientes empleados.

Gran paella
marplatense
El verano del hemisferio sur,
especialmente en los meses de febrero y marzo se da la oportunidad de tener
acceso a ingredientes frescos y de buen precio. La variedad del arroz, 'Doble
Carolina Fortuna 00000', de una marca la cual todos conocen y que yo no debo
nombrar, es de suma importancia para evitar caer en un desagradable cereal
indestructible a la cocción.
Ingredientes para
80/100 personas, en suelo
argentino y de buen comer:
-
1 botella de aceite de
oliva o en su defecto de girasol, 1 kilo de sal entrefina,
-
30 kilos de pollos
frescos,
-
1 cabeza de ajo,
-
4 kilos de chaucha verde
ancha,
-
6 kilos de pimientos
morrones rojos,
-
2 kilos de tomates
peritas frescos o 6 latas de pelados,
-
kilos de arvejas
sin vainas frescas o 2 kilos congeladas o como último recurso,
-
8 latas de arvejas
frescas medianas en latas de 240 gramos netos,
-
20 kilos de calamares,
-
5 kilos de mejillones,
-
4 kilos de langostinos
frescos mediano y si es posible crudos,
-
1 cucharada de pimentón
picante, 3 cucharadas de pimentón dulce, 50 hebras de azafrán o en su carencia colorante a base de cúrcuma (no de tartrazina),
-
18 litro de buena agua a
disposición,
-
12 kilo de arroz.
Preparativo de los
ingredientes:
-
Limpiar y trozar cada
pollo en doceavas partes, (la media pechuga en tres, cada muslo en dos, las
patas, más las alitas) sin grasa y poca piel, apartarlas en un
recipiente con rejilla en el fondo para que escurran bien.
-
Aislar los dientes
de ajo y tenerlos apartados.
-
Sacar los extremos y los hilos a la chaucha y darle
un hervor, blanquear en agua bien fría y corriente y cortarlas en dos.
-
Lavar 4
kilos de morrones, eliminar los cabos y cortarlos en tiran anchita y largas,
los restantes 2 kilos asarlos, pelarlos cortarlos en tiras y reservarlos.
-
Lavar y trozar los
tomates frescos o procesar levemente los peritas en lata.
-
Hervir las arvejas, sin
son frescas, y sacarlas a mitad de cocción, refrescarlas con abundante agua
corriente y fría para que queden bien de color verde; si son congeladas,
solamente lavarlas y apartarlas; si son en latas, abrir todas las latas.
-
Vaciar los calamares y
lavarlos bien, cortar en anillos los tubos, separar los tentáculos y cortarlos
en dos o tres partes y las aletas en tiras.
-
Raspar los mejillones para eliminar
las adherencias y parásitos (en Mar del Plata estos moluscos lamelibranquios
son de grandes bancos yacientes en el fondo marino y no de cultivo), lavar
en abundante agua y darles una cocción con el vapor que se genera
dentro de la olla tapada hasta que se abran, apartar y dejarlos solamente
con una concha donde están adheridos.
-
Eliminar las cabezas de
los langostinos crudos, lavar y apartar; si vienen cocidos hacer lo mismo.
-
Abrir los paquetes de
arroz, generalmente de 1 kilo.
-
Tener a mano la sal, los
pimentones, el agua en un recipiente grande, el azafrán en hebras, o el
colorante (qué va ser...).
Realización:
-
Apoyada y nivelada la
paella arriba del juego de mecheros, encienda los dos del centro y empiece a
calentar la paella. Vierta una cantidad honorable de aceite de oliva y
espolvoree con medio kilo de sal, acompañe con todos los dientes de ajo
machacados con la lama de su poderoso cuchillo; muévalos un poco en el aceite
para que éste tome sabor. Por tandas, comience a rehogar las presas de pollo y
cuando se doran dispóngalos a la periferia de la misma paella. Junte todo el
ajo y deséchelo.
-
En el mismo centro, con
más aceite de oliva, rehogue las tiras de pimientos, sáquelos y resérvelos en
una o más fuentes. Con un poco más de aceite, haga lo mismo con la chaucha,
pero, esta vez déjela y mézclela con las presas de pollo y reponga todo
nuevamente a los bordes de la paella.
-
Con otro gran chorro de
aceite, eche todo los calamares cortados y aumentando el fuego de los
mecheros, saltéelos y luego mezclemos con lo último que se aparto a la orilla
de la paella.
-
Agregue los tomate
desmenuzados.
-
Encienda el resto de los
mecheros y regule para que todos los ingredientes, ahora cubriendo
completamente el fondo empiecen con una cocción muy lenta.
-
Haga un pequeño espacio en el centro,
vierta un poco de aceite, los pimentones y el azafrán, (o colorante). Diluya
con un poco de líquido y haga saborear todo delicadamente removiendo con una
paleta de mango largo. De la misma manera una ahora los morrones.
-
Observe a esta altura
que se ha formado bastante líquido para que con poco fuego, pero parejo en
todo el fondo del recipiente, los ingredientes hacen tiempo…
-
Regular de sal, de
pimentón y colorante, si lo ha usado. Finalmente agregue agua, una cantidad
que su ojo necesitará calcular, de manera que, con el líquido acumulado
resulte un total de unos 26 litros. Llevar a la ebullición y suavizar la
misma.
-
En este momento si
considera que los ingredientes están a punto para que con los últimos 16/18
minutos salgan perfectos, no espere ninguna orden de nadie para seguir. Ponga
el arroz haciéndolo correr del paquete y en forma diametral o de aspas, de
este modo después con una cuchara de madera podrá acomodarlo parejo en todo el
fondo. Vierta las arvejas enseguida. Luego con un trabajo rápido y con ayuda
disponga sobre su superficie los mejillones y los langostinos. Decore con las
tiras de morrones asados. No mueva más nada y deje cocinar lentamente 16/18
minutos. Apague los mecheros, deje descansar unos cinco minutos o más, ponga
la paellera sobre un carro o en el lugar donde será servida y manos a la obra
para repartir a los ansiosos comensales abundantes y humeantes platos de la
gran paella marplatense. Hágase de una coraza para si los dardos envenenados…
P.S. - La paella debe
realizarse en ambientes sin corrientes de aire.

Centro Republicano Español Lugar de obligadas paellas marplatenses Dorado de los trozos de pollo y salteado de chaucha Agregando y rehogando calamares Vista del mechero y paellera Cocinando pollo, chaucha y calamares Agregando los morrones ya rehogados y agua Paellas cocinandose esperando el arroz Cocinando a punto antes de agregar el arroz Terminando de poner el arroz y acomodando. Sacando exceso de líquido. Decorando con tiras de morrones asados Paella terminada Falta los minutos finales Paella ubicada en el salón...¿Y ahora qué hacemos...? Salón y "Servidores" en plena tarea
Centro Republicano Español Lugar de obligadas paellas marplatenses

Paella:
Arroz con
bichitos o bichitos con arroz…
No apruebo a veces que todos tengan el derecho a la opinión. Después
de una paella, suelen afloran los comentarios de siempre: que el arroz estaba
pasado, que le faltaban bichitos, que, que y que… No apruebo que el vituperado
hombre de la paella tenga que absorber todos los dardos de los ‘opinadores’, sí
porque lo hacen gratuitamente a diestra y a manca, sin consideración alguna. Yo
opino que el paellero no debe hacer caso a nadie, guiarse por su experiencia,
por su honradez y constituirse en un ‘dictador’ a la hora de realizar
conscientemente su mejor paella. Para aquellos que claman por los muchos
bichitos, les dijo que la paella no es una cazuela de mariscos con arroz. La
paella es un arroz enriquecido con los elementos que he detallado al comienzo de
esta página, u otros, pero siempre con el mismo fin. . Ni paella es, la que
solamente Ud. acostumbra hacer. Será su paella. ¡Viva la paella! ¡Viva el
paellero!
Pasqualino Marchese, Pascua de 2003.
La
paella valenciana
No es la primera vez que
un valenciano se me ofende cuando lee la receta de nuestra paella, y más la
paella que se hace en Mar del Plata. Así que sutilmente me hace llegar un
mensaje con vínculos a otras páginas donde se trata evidentemente la paella
valenciana, como única referencia de cómo hacer la verdadera paella.
Y estoy de acuerdo. Pero,
mis buenos valencianos deben considerar que nosotros hemos estado muy, pero muy
lejos de la madre patria. Recién ahora con los modernos medios de comunicación,
podemos acceder a la vieja cultura y saber a viva Internet cómo eran las cosas
que aquí hemos transformado, a veces enriquecido.
La abundancia y variedad
de los ingredientes que la pródiga naturaleza nos ha ofrecido en esta sureño
hemisferio posiblemente nos ha hecho alterar las raíces originales por otras
igualmente profundas, recreadas y sintetizadas.
Les pido a mis buenos
valencianos, si alguna vez tengan la dicha de visitar La Argentina, y en
particular Mar del Plata, de no hacer comparaciones y aceptar con mucha
flexibilidad nuestra orgullosa manera de hacer una paella.
Hay un cierto paralelismo
entre nuestro asador y el paellero valenciano, entre la bondad de los
ingredientes de la paella y nuestras carnes, entre el cuidado del fuego en
ejecutar un asado y una paella, el hábito de ambos personaje de 'refrescarse'
con vino, sangría, vermú, durante la calurosa labor. Un "gaucho" valenciano
puede parecerse muy bien a un "paellero" argentino...
Consultados personalmente tres originales peninsulares, y luego de muchos
esfuerzos de buena voluntad, llegamos entre los cuatro a equilibrar nuestras
divergencias y cuya conclusión es fiel copia de la receta que les ofrezco sobre
la paella valenciana, por sea caso quisiera usted acceder en saborear un manjar
digno de los dioses (dicen los valencianos) que en este momento asisten a los
juegos olímpicos de Grecia.
Esto sí, arroz de lo
mejor, doble carolina tipo fortuna con todos los ceros que correspondan (en
España el de Calasparra es muy apreciado); azafrán y pimentón solamente de
origen español, si es posible éste ultimo de la zona del Bierzo o Murcia, como
los que posee Pasqualino y que muestra en la foto. El tiempo más propicio, el
verano, por disponer las huertas de las hortalizas apropiadas. Aceite de oliva
extra virgen y nada de latas a la vista. Originalidad y naturalidad, principios
y coherencia, entonces, vamos a las cosas...
Paella Valenciana
para alrededor de 10 personas
Ingredientes: 1 pollo de 2 a 2 kilos y medio, un conejo grandote, 1/2
kilo de caracoles. 1 kilo de garrofón con vaina* o 200 gramos secos, 3/4 de
chaucha verde ancha cortada en trozos; 1/ kilo de porotos fresco blanco, tabella
o tavella. 1/4 lt. de aceite de oliva, 3 dientes de ajo, 1/2 kilo de tomate
perita maduro y cubeteado. 25 gramos de pimentón, azafrán en hebras, sal, 3
litros de agua. 1 kilo de arroz.
-
Los caracoles deben
colocarse en un recipiente con los bordes con sal pegada para que se purguen
y suelten las babas. Luego bien lavados y hervidos. Para tal operación
ponerlos en una olla con agua abundante y a fuego lento de tal manera que
los caracoles salgan todos del caparazón y a este punto aumentar el fuego
hasta su cocción completa, veinte minutos basta. Los que no afloran de
la concha es preferible descartarlos, puede que estaban mortecinos.
-
Trozar el pollo y el
conejo en presas medianas y espolvorearlos con sal fina. Hay quien no sala
las presas pero incorpora la sal al aceite.
-
Utensilios
principales: Mechero concéntrico y regulable, una paella de 50 centímetros
de diámetro, una paleta de madera, un cucharón.
Preparación: Arme la paella sobre el mechero y éste
con el elemento central encendido al mínimo. Vierta la mitad del aceite y según
su desplazamiento nivele el sistema deslizando y afirmando las parte móviles de
las patitas del mechero. Agregue el aceite restante y aumente la llama siempre
de elemento/os central/es para que se caliente bien. Eche los dientes de ajo
machacados y dore las presas de a pocas a la vez y apártelas a la orilla de la
misma paella donde abajo todavía el elemento externo del mechero no está
encendido.
-
Despejado el centro
agregar la chaucha, sofría, junte con las carnes y aparte todo a la orilla.
Siga con el garrofón y los porotos frescos blancos, sofría y reúna con el
resto. Eche los tomates bien picados, arrime todo, mezcle bien y aleje
nuevamente a la orilla. Si lo considera conveniente busque y saque los ajos.
-
Eche el pimentón y en
seguida dilúyelo con agua, junte y revuelva otra vez todo, sale algo más de
lo normal porque el arroz luego va a absorber el exceso.
-
Agregue el agua y con
todos los mecheros encendidos, lleve a la ebullición y cocine moderadamente
más o menos quince minutos. Añadir las hebras de azafrán desecha primero con
la palma de la mano y un colorante para paella disuelto en agua o en forma
líquida que viene para tal propósito. Este tipo de ingrediente aporta el
color característico de la paella de arroz terminada.
-
A este punto crucial el paellero con
un golpe de vista maestro, agrega agua o saca líquido, listo para sembrar de
arroz toda la superficie de la paella, con escurrimientos diametrales
formando aspas. Seguido remueve con la paleta para que esté esparcido
correctamente. Cubre ahora con los caracoles. Contemporáneamente el fuego es
llevado al máximo para que todo el conjunto tome la ebullición en el menos
tiempo posible que una vez lograda, se regula otra vez para cocinar
burbujeando apenas y a los quince minutos corte el fuego y deje descansar
otro cinco.
-
Lleve la paella a la
mesa o con un carrito al lugar del ritual,
que no es acto superficial... A
los niño se les sirve de la parte central cuidando que quede un hueco
circular; a los grandes desde sectores idealmente individualizado para cada
comensal. En el centro falto de arroz se ubica un recipiente a medida con
ensalada fresca de lechuga, tomate, pimientos, etc.. Un tenedor o una
cuchara de boj son los utensilios más apropiados para comer el arroz.
*El garrofón,
judión o judía de lima es una especie de poroto grande en este momento
cultivado principalmente en la zona de Valencia por ser ingrediente
infaltable de la paella. En Argentina no lo he visto, por lo tanto puede
sustituirlo con alubias grandes, secas y precocidas.
Una opinión de un lector:
Estoy de
acuerdo contigo en que el mejor arroz en paella es el que más le gusta a uno, y
digan lo que digan los valencianos, hay una riqueza de arroces en el mundo
hispano para hartarse.
Arroz negro, arroz con costra, arroz con caracoles (solo con caracoles), arroz a
banda, arroz aparte, arroz en caldero, Arroces caldosos con pescado.
.... y así podría pasarme el día.
Solo hay una cosa que sí deberías cambiar porque es un pelin incorrecta, la
paella es el "recipiente", o sea, esa sartén especial donde se cocina el arroz,
y la paellera es donde se coloca la paella para cocinarla que puede ser de
varias formas, tamaños y utilidades, por eso es mas correcto decir "arroz en
paella" que paella de arroz.
Por lo demás felicidades por tu Web.
Un abrazo.
El
mensaje no tenía remitente.
Otra opinión de un distinguido periodista español
y valenciano:
Exclusivas y exquisitas materias primas con las que se debe
condimentar la genuina receta de la Parreta, conocida coloquialmente como
Paella Valenciana.
Para cuatro raciones son: 500 gr. de arroz denominación
de origen Valencia. Utilizaremos las apropiadísimas variedades senia, grano
bastante redondo o la calidad bomba.
• 800 gr. de pollo trozos pequeños. • 600 gr. de conejo trozos pequeños. • 250 gramos de 'bajoqueta' o 'ferraura',(judías verdes planas). • 200 gramos de 'garrofó'.
• 100 gramos de tomate muy picado. • 150 CC de aceite virgen de oliva. • Hebras de azafrán para darle más sabor y color al arroz. • Una cucharadita de pimentón rojo dulce en polvo. • Sal . • Una infusión de romero que verteremos en el caldo después de añadir el
arroz (sustituto de los caracoles).. • Agua. (Científicamente queda demostrado que todas las aguas potables son
buenas para condimentar la paella)
Nota.- La exquisita paella de la Parreta, o paella valenciana no es un
amasijo de demencias de ingredientes muy proclives en inexpertos
cocineros. Los mencionados son las exactas y preciadas materias primas que
antaño sólo se podían encontrar en las alacenas (val. rebost) de los ricos
señores huertanos. A la paella de la Parreta, o paella valenciana, a la
hora de empezar a comer se le pude añadir unas gotas de espíritu de limón.
El recipiente se le llama paella sense mánec/paella sin mago. Con el rigor
histórico que merece tan preciado manjar, la paella valenciana nació, en
principio, para solemnizar los grandes acontecimientos de índole familiar de
los señores de la huerta, después de la mano de la burguesía capitalina, se
integró en los círculos artísticos y culturales de Alicante, Castellón y
Valencia.
Una
Gran Paella
En ocasión de
recurrir el centenario del Instituto Marista Peralta Ramos donde orgullosamente
han cursado los más distinguidos profesionales de Mar del Plata, y otros
igualmente ponderados, una gran paella ha confundido viejos hermanos y
profesores, hombres hechos y derechos, y jóvenes estudiantes.
No tengo los datos
precisos, pero, considero que más de mil bocas saborearon varios platos del
exquisito arroz.
Las fotos están
optimizadas para pantalla de 1024 x 768.-


Próximamente paellas de primavera, otoño e invierno.
Algo más sobre
el significado de paella:
El popular plato valenciano que
conocemos como paella tomó su nombre del francés antiguo
paele, que a su vez provenía del latín patella (especie de fuente
o plato grande de metal). Es decir, la palabra valenciana paella
ha sido tomada del nombre de la sartén en que se prepara y así llegó al español
hacia 1900, como nueva denominación en nuestra lengua del ‘arroz a la
valenciana’. Es un caso de identificación del recipiente con su contenido, como
cuando se habla de ‘beber unas copas’ o de producir un cierto número de
‘barriles de petróleo’.
El Diccionario de la Real
Academia Española (DRAE) incluye también paellera, el nombre de
origen popular español que designa a la sartén en que se prepara este plato.
El DRAE recoge asimismo
paila, voz que también procede de patella y que
se refiere a una ‘vasija grande de metal, redonda y poco profunda’ o, en algunos
lugares de América, a una sartén o vasija. En ciertas zonas de Chile, es común
hasta hoy que los restaurantes sirvan platos ‘a la paila’, preparados en una
sartén a la medida del cliente, aunque normalmente difieren bastante de la
tradicional paella.
La patella de los
latinos llegó hasta nosotros también a través de padilla, voz que el
DRAE registra como en desuso, que designa una sartén pequeña. En italiano, la
patella latina derivó en patela, que designa tanto al
caparazón de un molusco como a la rótula, el hueso plano de la rodilla.(Con
padella se designa la sartén)
En portugués, patela es
el término médico para referirse a la rótula y designa también una parte de la
pata de los arácnidos, la que va desde la tibia hasta el fémur. Asimismo, el
adjetivo portugués patelar se traduce al español como rotular
o rotuliano.
De: La página del Idioma Español
www.elcastellano.org
La palabra del día, 6 de octubre de 2006.
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